Ligero de equipaje

A tortas con la vida...

12.9.08

El amor no entiende de presagios

Cuando una tarotista y un vidente se enamoran, los planetas no saben para dónde orbitar. La luna se tara, el café no produce borra, los pájaros premonitorios se esconden en los nidos, las bolas de cristal tienen estática y las lechuzas prefieren mirar para otro lado. Los amantes buscan en vano señales sobre el futuro, pero los naipes de la tarotista se van al mazo y los artilugios del vidente se descomponen. Ella se pregunta: ¿me engañará algún día? Nadie le responde. Él quiere saber: ¿tendremos hijos? El porvenir no contesta. El amor viaja en una frecuencia distinta a la del presagio, el deseo es un ahora. Un ahora o nunca. Cuando una tarotista y un vidente se enamoran, quedan anclados del presente. Viven juntos. Tienen hijos. Una tarde uno de los dos se cansa del amor y recupera las facultades. Lo primero que ve es al otro, llorando mañana.

Directamente "robado" deORSAI por haberme robado el corazón.

Kaspar

6.9.08

Un paso mas

Dejo el piso, y con él la ciudad, donde he pasado los últimos 3 años de mi vida. Mucho ha llovido desde que llegué y dejo atras los mejores y a la vez los más duros momentos de mi adulta existencia. Aqui he empezado a andar por mi mismo, a encontrar el sendero que me toca seguir. Aqui he aprendido, he amado, he llorado, he odiado, me he divertido y me he hundido, he enfermado y me he sanado. Aqui, en definitiva, he vivido.

Doy un paso más hacia el futuro, lleno de posibilidades y de nuevos horizontes. Qué vendrá lo descubriré pronto. Poco a poco, paso a paso. Cada vez más cerca de mi mismo, más lleno, más entero, más vivo.

Vuelvo cerca de los mios, a los que he añorado mientras estaba aqui. Y me siento más fuerte y más capaz de darles lo que se merecen.

Lleida, te añoraré y te recordaré siempre como el lugar donde empecé a ser yo. Siempre tendrás un lugar en mi corazón, lleno de ambigüedades y sentimientos contradictorios, pero siempre con la sensación de haber hecho, por primera vez en mi vida, las cosas bien.


Adiós, o hasta luego... quien sabe?

Kaspar

4.9.08

Engañando a la soledad


Engaño a la soledad para no sentir su frio. La miro en la distáncia y me alejo, surfeando por las electrónicas olas de internet. Y los ratos en los que no la engaño, la esquivo a base de cervecitas con amigos, o cocacolas con conocidos.

Hay momentos donde ni los engaños ni las fintas me alejan de ella. Y es en esos momentos en los que me siento vulnerable y desprotegido. Sigo tejiendo el manto que debe protegerme de ella, y poco a poco lo voy logrando. Queda mucho por labrar, pero tengo lana de sobra y ganas de hilar el hilo.

Poco a poco todo se va colocando en su sitio.

Poco a poco me siento cada vez mas entero.

Kaspar